Nos levantamos temprano sobre las 6:15, nos pusimos la ropa que tenemos preparada para empezar a andar, mallas, camiseta, calcetines antiampollas, zapatos trekking y las mochilas arregladas para cargar con ellas. Arreglamos la habitación y dejamos los colchones en la otra, todo en su sitio. Había dos compañeras que por motivos de salud no podían llevar las mochilas, así que en la pensión contactaron con los encargados de llevárselas al sitio donde íbamos a dormir en Portomarín. Cuando salimos había una neblina bastante espesa que apenas se veía a un par de metros hacia delante, y llegamos a la cafetería Polo a desayunar.
Serían las 7:30 cuando emprendimos la marcha hacia el camino que nos llevaría hasta Portomarín, que serían unos 21 km. Girando la esquina de la cafetería empezaba nuestro andar por unas aceras muy bonitas decoradas en mosaicos con motivos del camino (la concha peregrina, el bastón y la calabaza, el botafumeiro, un peregrino), empezamos a ver la primera señal del peregrino con la concha y la flecha amarilla que nos indicaba el camino, una senda rodeada de árboles y matorrales muy frondosos, con unas cuestas bastante pronunciadas, aquí empezamos a ver lo duro del camino, creíamos que éstas eran las peores, pero nos esperaban otras aun más difícil. Al terminar de estas cuestas llegamos a unos llanos de cultivo cubiertos un poco por la neblina que aún había, se podían ver los maizales y llanos llenos de girasoles, nos parecía increíble que en esas altura y con el clima de Galicia se pudieran cultivar. Llegamos a una aldea llamada Vilei y en el área de descanso pusimos nuestro primer sello en la credencial durante el camino, pues ya teníamos puesto el de la Iglesia Mayor de El Puerto y el siguiente fue en el hotel de Sarria. Seguimos caminando por senderos entre frondosos bosques. A media etapa llegamos al bar La bodeguiña de Mercadoiro con una vista preciosa de llanos y montañas, nos tomamos una Estrella Galicia y una empanada para reponer fuerzas. Y seguimos caminando, llegamos a una aldea donde había un pequeño cementerio que estaba abierto y pudimos entrar, con unos panteones para toda una familia, todo muy bien cuidado. Por el camino tuvimos algunas deficultades por lo angosto del camino. Nos encontramos a dos mujeres de Canarias que iban solas y siguieron con nosotras hasta llegar a Portomarín., que serían las 3 de la tarde. Aquí tuvimos que cruzar un puente por el que pasaba el río Miño, en sus orillas se podían ver las ruinas de las casas del antiguo pueblo que fue destruido por la crecida del río, el cual lo hicieron, pasando el puente, en una loma. Lo primero que hicimos al llegar fue buscar donde dormir y encontramos el albergue privado O´Mirador que estaba muy bien, pues teníamos una habitación para nosotras sola con 3 literas, aunque los aseos eran compartidos.
Después de comer en el mismo albergue, nos duchamos y nos pusimos crema en los pies y piernas, algunas lavamos alguna ropa y después nos quedamos a descansar. Mas tarde salimos a conocer el pueblo, donde había unos jóvenes interpretando danza en la plaza donde estaba la iglesia. Nos lo pasamos muy bien haciéndonos fotos, pues estábamos eufóricas por la etapa conseguida, nos hicimos una de los pies con las sandalias se podían ver que estaban blanquitos y arrugados de tanto andar. Después de cenar nos volvimos al albergue, esta vez nos quedamos dormidas antes, pues estábamos muy cansadas y a la mañana siguiente nos teníamos que levantar temprano para seguir el camino.
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